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La escena quedó cortada justo en el momento más tenso, y tú no ibas a quedarte con esa espina clavada. Aquí sigue, y te prometo que el final vale cada segundo.
«Óyeme, mi reina, ¿este muerto de hambre es tu pareja?»
La voz resonó en toda la boutique como una copa de cristal estrellándose contra el suelo. Ni una sola persona en el local pudo fingir que no la había escuchado.




